Pongo el reproductor de música en aleatorio. Escucho muy atentamente cada una de las canciones que suenan. Tienen que ver con mi estado de animo, será cosa del destino o no.
Camino lentamente mirando el suelo, lo hago desde hace mucho tiempo, pero no recuerdo desde cuando exactamente. De repente comienzan a dibujarse pequeños puntitos en el suelo, y como unos aparecen otros desaparecen. Ahora hay cada vez más y más. Miro al cielo, pequeñas gotitas mojan mi cara, no se por qué pero sonrío. Me da igual todo lo que pasa a mi alrededor, solo quiero dejarme llevar por el momento... solo quiero ser feliz. Corro, como nunca antes lo había hecho, y me siento libre, y siento que puedo volar, que puedo conseguirlo todo, que por una vez no tengo miedo a tropezar y caer, que me da igual si me mojo el pelo y la ropa la lleve empapada. Que importa si me comporto como una inmadura y una niña pequeña? Hay algo en mí que no puede evitarlo. Y allí, al final de la calle esta él. Y corro más deprisa y lo abrazo, y no quiero soltarlo nunca, y quiero que se pare el tiempo, y mi corazón va a mil por hora, y no me importa nada más. Me quedo así abrazada a él, impregnada de su olor.
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